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Finalizan las clases en el centro Penitenciario de Teixeiro

9 de julio de 2018

Este viernes se clausuraba el curso de verano con la asistencia de ciento quince matriculados.

El Centro Asociado UNED A Coruña, junto con Instituciones Penitenciarias, convocaba los días 4, 5 y 6 de julio el curso "Nuevas Vías profesionales en los Centros Penitenciarios". 

Juan Luis de Diego Arias, asumió la dirección de la formación, junto con Laura Sánchez Pérez, responsable de la Extensión Universitaria y Cultural del Centro Asociado, en las labores de coordinación.

La formación, íntegramente en única modalidad presencial, se desarrolló en el penal de Teixeiro.

La última de las tres jornadas comenzaba con la presentación “Cuerpos Penitenciarios: Sistemas selectivos, funciones, adscripción puestos de trabajo de las Relaciones de Puestos de Trabajo (RPTs) a los mismos”, a cargo de Félix González González, jefe de Área de Ordenación de Recursos Humanos en la subdirección General de Recursos Humanos, secretaría general de Instituciones Penitenciarias, Ministerio del Interior.

González es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Cuerpo Superior de Instituciones, subdirector de Equipo de Observación y tratamiento, inspector de Servicios, y jefe de Área de Ordenación de Recursos Humanos en la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

El preámbulo de su comunicación ya anunciaba el trazado de su ponencia: el acceso y permanencia a los diferentes cuerpos del catálogo de Centros Penitenciarios.

Imagen: Felix González

"Los funcionarios de la Administración General del Estado (AGE), deben asumir, para su acceso a la institución, un sistema selectivo. La Administración Penitenciaria es una parte de la AGE con gran demanda de personal que busca ser funcionario de este organismo, por lo tanto se rige por un sistema objetivo e igual para todos, donde, según Orden, establece un marco normativo bajo los principios publicidad, mérito, capacidad e igualdad. Las bases de un proceso selectivo son normativa aplicable, supletoria; pero normativa. Se debe seguir fielmente lo estipulado en cada uno de los apartados de esa convocatoria. La admisión de los aspirantes en el plazo de presentación de instancias para publicar admitidos y excluidos; el desarrollo de proceso selectivo, cómo van a ser los ejercicios, desarrollo, tiempo, pruebas, etc.

De igual forma es importante cumplir todos los requisitos exigidos para poder presentarse a un proceso selectivo como edad, nacionalidad o respetar el porcentaje de plazas para acceso a personas con minusvalía. Una vez finalizado el proceso, se abre el período de prácticas, fundamentalmente para poner en marcha la teoría superada.

Necesario hablar del problema para provisión de personal en el Cuerpo de Facultativos de Medicina en centros penitenciarios. En la actualiad hay una gran dificultad de conseguir aspirantes que deseen acceder a esta categoría.

El cuerpo de técnicos se creó en el año 1970; la institución penitenciaria aglutinaba en su inicio, una miscelánea de profesiones y especialidades. Hoy día acceden numerosos graduados y titulados en Psicología y Derecho, principalmente.

El cuerpo que se nutre de funcionarios por promoción interna: el cuerpo de ayudantes. De momento es un procedimiento continuista ya que supone la cantera de directivos, y es que no es habitual que personal del cuerpo técnico se desplace a cuerpos directivos. Es cierto que manejar cuestiones de personal no es baladí y entraña dificultades añadidas. Lo cierto es que el cuerpo con más músculo es el de Ayudantes. Se exige Bachiller para acceder, pero el 70% de los que aprueban son graduados y licenciados. Con frecuencia se da la paradoja de que un mismo aspirante no ha supero el proceso selectivo al cuerpo de ayudantes y sí al cuerpo de técnicos.

Felix González finalizaba su intervención con un mensaje salpicado -a partes iguales- de realidad e ilusión: "esta es una institución que tiene mucho que dar, vais a ver lo peor y lo mejor; profesionales con la cabeza muy bien amueblada, y a pesar de apostar por otros sistemas selectivos, la gente accede muy preparada. Abogo por un perfil psicológico-psicotécnico que apoye al trabajador con habilidades sociales específicas, para un mayor y mejor abordaje en el trabajo diario en el penal. No hay mejor proceso selectivo que ver cómo desempeña un aspirante su puesto de trabajo, por lo tanto el sistema ideal es el mixto; contenido teórico y habilidades personales". 

Imagen de izda. a dcha: José Antonio Vahamonde Carro y Dionisio Martínez

La segunda y última sesión de la mañana se titulaba "Las vías profesionales en los centros penitenciarios hoy". Se presentaba bajo el formato de mesa redonda y estuvo a cargo de los funcionarios del centro penitenciario de Teixeiro, Dionisio Martínez y José Antonio Vahamonde, que expusieron al alimón, el actual escenario de trabajo de un educador en un penal; retos y desafíos.

Dionisio Martínez iniciaba el turno de palabra. Funcionario de instituciones penitenciarias desde el año 1977. Ha desempeñado distintos puestos desde su ingreso en la administración penal. Funcionario de vigilancia interior, encargado, jefe de Centro y dieciséis años de jefe de Servicio. Actualmente es educador en el centro penitenciario de Teixeiro. Estudió Criminología en la universidad de Santiago de Compostela y está colegiado como educador social en Santiago.

“Soy un educador, un funcionario más y voy a hacer una exposición muy personal”, comenzaba. "Los trabajadores de instituciones penitenciarias somos los grandes desconocidos, nos identifican, fundamentalmente, por la información que se proyecta desde televisión o reportajes en penales de países", aseguraba. "El sistema penitenciario ha experimentado un cambio radical y lo ha propiciado la aprobación de la constitución española. En términos generales las prisiones se trata de que constituyan como auténticos espacios de convivencia y el educador es una figura esencial en trabajar ese escenario. En sus inicios la labor del educador estaba teñida de censura. Ha sufrido un giro sustancial a través del Reglamento Penitenciario del año 1996, donde se empieza a vislumbrar la figura del educador tal y como la reconocemos hoy. Empieza a formar parte de las Juntas de Tratamiento, el equipo técnico. Informes, cuestiones burocráticas y procedimientos habituales de este funcionario, tal y como se reconoce hoy día esta figura profesional", afirmaba. 

"El interno vive en un sistema en el que todo le viene dado, y es necesario que encuentren un sentido a ocupar su tiempo, para contribuir a facilitar su vida y por lo tanto la reinserción y es que el penal es el último eslabón de la sociedad, y esta realidad hay que vivirla. No se puede menospreciar la labor de vigilancia de los funcionarios, figura esencial que permanece cercana al interno y aprecia su evolución. El educador, en el ejercicio de sus funciones puede ser un tutor y es el principal referente del interno: escucha, asume la labor de soporte, concepto y ayuda, labores muy diferentes a las de control, a pesar de que en ocasiones esta observancia puede ayudar en determinados momentos. Otra función sustancial es la de acogida al centro; un conocimiento somero a través de la entrevista, o la de canalización de las demandas, mediador, dinamizador, o incluso evaluador, con el objetivo de transmitir la evolución.

Por otro lado y para finalizar, está la cuestión de la ética. A veces la ética profesional puede confrontarse con la ética social. El educador debe de responder siempre con bajo este principio. El gran reto en un horizonte cercano: regularizar el papel del educador en el penal y suplir esas carencias, esas necesidades: socioculturales, educativas, culturales, sociales, etc. teniendo en cuenta que el tratamiento es individualizado y voluntario".

José Antonio Vaamonde Carro acompaña en todo momento la exposición a Dionisio Martínez. Graduado en Educación Social por la UNED, avala su trayectoria con una antigüedad de dieciocho años en Instituciones Penitenciarias, de los cuales los diez últimos desarrolla su actividad en la Unidad Terapéutica Educativa. Es trabajador de campo del cuerpo de Ayudantes. "El trabajo de este cuerpo tiene sus recompensas pero es un trabajo duro. El penal es complejo, trabajamos con humanos y la mayoría de ayudantes entran en vigilancia y sus distintos grados, así como temas administrativos. Es verdad que el número de funcionarios por interno, dificulta, igualmente el trabajo diario", afirmaba.

Imágenes cedidas por el Centro Penitenciario de Teixeiro

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