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El director del centro penal de Teixeiro, Jesús Miguel Garrido Cordero, el director del Centro Asociado, Germán Carro Fernández y Juan Luis de Diego Arias director del curso de verano, se encargaron de dar la bienvenida a los más de cien matriculados al curso de verano

4 de julio de 2018

Esta mañana comenzaba la tradicional formación estival en el centro penitenciario, la primera jornada de esta edición que destacó por la animada participación de todos los asistentes.

A partir de las 9:00 horas de esta mañana daba comienzo el curso de verano que la UNED A Coruña, junto con Instituciones Penitenciarias, organiza desde hace 6 años en el centro de Teixeiro, en A Coruña. Este año el título es "Nuevas Vías profesionales en los Centros Penitenciarios".

Imagen. De izquierda a derecha: Germán Carro, Jesús Miguel Garrido y Juan Luis de Diego

Presentación del curso

Juan Luis de Diego Arias, director del curso y profesor en el Departamento de Derecho Político de la UNED, comenzaba el turno de intervenciones con la presentación de los miembros de la mesa y agradecía la asistencia a todos los que se desplazaban a Teixeiro: “este curso se preparó con mucha ilusión, un trabajo que comenzó en febrero de este año y contó con la colaboración del Centro Asociado UNED en A Coruña, el centro penitenciario de Teixeiro e Instituciones Penitenciarias".

De Diego resaltó la labor de la universidad en esta formación: "la UNED tiene una especial sensibilidad por los alumnos de los centros penitenciarios; es un clásico su histórica implicación con los centros penales junto con el trabajo de investigación de un grupo de profesores, habituales en los cursos de verano, que se encargan de trasladar el interés y la necesidad de dar respuesta a esta realidad".

Palabras de bienvenida

Jesús Miguel Garrido Cordeiro, director del centro penitenciario de Teixeiro, tomaba el relevo de De Diego en la mesa para resaltar la trascendencia y honor por la celebración del curso en el penal; dar la bienvenida a todos, internos, funcionarios y alumnos, "los tres pilares para la concordia" añadía, a la vez que destacaba la importancia del respeto, la correcta convivencia, la educación y el trabajo: "hoy se celebra la educación -señalaba- y su importancia, fundamentalmente cuando conduce a un título, cuestiones en las que este equipo directivo se ha manifestado sensible en numerosas ocasiones".

Garrido habló de la frontera de las posibilidades individuales y colectivas, de creer en las capacidades de las personas para el cambio y de las habilidades y destrezas como personas y reforzaba su argumento parafraseando a Unamuno: “solo el que sabe es libre y más libre el que más sabe, solo la cultura da la libertad".

El director del centro penal finalizaba su intervención con toda una declaración de intenciones : "que la educación y la cultura os hagan más libres, os sirvan como un impulso hacia la libertad".

Inauguración del curso

Germán Carro Fernández, director del Centro Asociado UNED A Coruña, cerraba la participación institucional con la inauguración oficial del curso. "Es un momento especial. Este evento que describe el espíritu de la UNED que se distingue por trasladar la formación a todos los que la necesitan". Al finalizar de su intervención quiso destacar la colaboración de los responsables de formación en el centro penitenciario de Teixeiro, Juan Luíña y Jaime Cardalda, así como la labor de coordinación de Extensión Universitaria del Centro Asociado, representada en su responsable, Laura Sánchez.

Primera sesión "Límites y posibilidades de la educación (social) en prisión"

Laura Cruz López, educadora social, pedagoga y doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Santiago de Compostela, estuvo a cargo de abrir el turno ponencias.

Cruz es docente y coordinadora del Grado en Educación social, de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de A Coruña; responsable de la materia Acción socioeducativa con minorías y colectivos vulnerables, así como del Prácticum y Trabajo Fin de Grado vinculados al ámbito penitenciario. Investiga sobre acción socioeducativa en dos ámbitos fundamentalmente: infancia y adolescencia en riesgo y conflicto social y contextos penitenciarios. Está vinculada al Proyecto de convivencia intercultural en el Centro Penitenciario de Monterroso desde el año 2015, como miembro del Comité Mixto y del equipo asesor. En relación con esta experiencia, es coautora del libro Animación sociocultural en prisión. Experiencia en el centro penitenciario de Monterroso, publicado junto con María Barba y Carmen Morán en la editorial Popular en el año 2017.

Forma parte del Comité de ética y bienestar profesional del Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Galicia y de la Comisión de Instituciones Penitenciarias del Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales.

 

Imagen: Laura Cruz

  

El arranque de la primera sesión fue toda una declaración de intenciones. Laura Cruz avanzaba en su presentación que pretendía compartir un espacio de encuentro y de reflexión, un foro abierto dentro de un ámbito más académico y desde una perspectiva profesional: "el reto de hablar la primera para un colectivo tan diverso imprime respeto y responsabilidad, sin perder de vista el espíritu motivador de iniciar un diálogo", manifestaba.  

En esta primera exposición se presentó la prisión como espacio educativo bajo una naturaleza limitada, y con escasos trabajos de investigación específicos, no obstante sin perder de vista en enfoque positivo, el que habilita; sus posibilidades. ¿Se puede hablar de educación en prisión? La ponente lanzaba la pregunta al aforo: "hay muy pocas investigaciones a ese respecto, a pesar de su naturaleza educativa y es que estamos asistiendo a una prisión más efectista que educativa", afirmaba.

"Todas las actividades que se hacen en prisión deberían enfocarse hacia bajo el contexto educativo y con este fin, entendido en un sentido amplio, no como escuela únicamente, como un marco de la vida para aprender a hacer, a ser y convivir, y no únicamente con el objetivo curricular. El derecho a la educación es un derecho fundamental, es mucho más que escolarización; es socializar; adaptar. Debe implicar la emancipación de las personas; “desarrollo integral para emancipar”.

La educación implica más que mínimos culturales: posibilidades sociales, de ocio, personales, etc..” preparar para la libertad”, expresión que figura en la exposición de motivos del Reglamento Penitenciario.  Se debe actuar sin obstáculos externos y por lo tanto sin la limitación de la libertad de los demás. 

Entonces, ¿elegimos libremente? ¿Tiene algún tipo de responsabilidad la sociedad? ¿Tienen algún papel en el conflicto? Si todos caminamos en la misma dirección, cómo sabemos que no hay otra dirección? Todas estas preguntas nacen en un contexto real de contrastar la libertad positiva y negativa. La libertad necesita de condiciones, de recursos sociales para ejercerse y alude a una cuestión en vías de extinción. Juntos perseguimos el bien común, por lo tanto se exige una educación social crítica, conozcamos nuestras propias limitaciones pero también las capacidades. Por otro lado el contacto con el exterior es fundamental, el contacto legal permite crear espacios de encuentro intramuros y extramuros, siempre bajo la participación en prisión". 

Laura Cruz invitaba a la reflexión en torno a la educación social en prisión. Las funciones de los diferentes perfiles profesionales: juristas y criminólogos, psicólogos y pedagogos, reflejados en un reglamento de hace casi 40 años y la necesidad de revisión. Hizo un recorrido de la figura del educador en prisión; acceso, requisitos para ocupar el puesto, condicionantes, perfiles y procedimiento habitual en la ocupación del puesto, así como un contraste entre profesionales afines en prisión.

"La relación -según Cruz- es que hay una primacía del régimen frente al tratamiento, frente a la custodia y/o vigilancia. Inexistencia del tratamiento, escasez de actividades formativas de inserción y falta de personal de tratamiento; atrofia social e hipertrofia penal. Desde el año 95 la población penitenciaria creció exponencialmente, a más gente en prisión más dificultad para aplicar las políticas reinsertivas con la dificultad en la tarea educativa; hacinamiento, espiral de violencia, diferentes realidades y la propia dinámica institucional", afirmaba.

Esta primera sesión finalizaba con un intenso y animado debate entre todos los asistentes.

Segunda sesión “La Administración Penitenciaria como campo de aplicación de las ciencias penales, criminológicas y de la conducta.”

Eugenio Arribas López. Jefe de Área de Gestión de Personal. Ministerio del Interior. Subdirección General de Recursos Humanos. Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Doctor en Derecho y Diplomado Superior en Criminología. Funcionario del Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. Actualmente es el Jefe del Área de Gestión de Personal en la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Con anterioridad ha desempeñado puestos directivos en distintos Centros Penitenciarios españoles. Ha publicado más de un centenar de trabajos relacionados con el Derecho Penal, Penitenciario, Criminología y Función Pública. Ha participado, como experto en materia penitenciaria en programas de cooperación internacional.

 

Imagen: Eugenio Arribas

 

La segunda sesión se iniciaba con el desafío de presentar el trabajo en la institución penitenciaria como una labor apasionante, en palabras de Arribas "el reto profesional de trabajar en la administración penitenciaria, ¿por qué es apasionante? -se preguntaba-. "Se trabaja en una institución penitenciaria porque las penas existen, hay una necesidad de hablar de las penas. Desde las teorías que las fundamentan: absolutas con la retribución de la pena; "el que la hace, la paga", relativas a modo de prevención; más ambiciosas que las anteriores, y con el propósito de que no se vuelva a cometer el delito, y eclécticas; mixtas o de la unión, desde la prevención dentro de módulos retributivos. La finalidad de la pena privativa de libertad (en un sentido constitucional) es la reeducación y reinserción social, bajo la normativa de la LOGP estaríamos hablando de vigilancia y custodia; asistencia y ayuda, todo ello con respeto a las normas penales". 

Eugenio Arribas destacó la importancia de las condiciones de vida dignas en la prisión; la convivencia ordenada; los modelos de intervención y los programas de tratamiento, así como las actividades: educativas, formativas, laborales, deportivas y culturales.

"El tratamiento penitenciario español se caracteriza por la posibilidad de interrumpir el internamiento -señalaba- permisos de salida, el tercer grado y el régimen abierto, y la suspensión de la condena entendida desde la libertad y todas ellas bajo el criterio de progresividad". El ponente expuso el desarrollo del sistema de ejecución, de individualización científica: en base a grados y habló de las juntas de tratamiento y los equipos técnicos. Habló también de los cambios en la configuración del cuerpo superior de técnicos; situación actual; áreas representadas, titulación y modo de acceso, cuestiones que suscitaron máximo interés en muchos de los presentes a la vista del número de preguntas formuladas al ponente.

"El reto es proporcionar una ayuda basada en las ciencias penales, voluntariamente aceptada por el interno, para que pueda superar una serie de condicionantes, individuales y sociales, de cierta entidad, para que en el futuro pueda elegir conducirse con mayor libertad. La participación en la toma de decisiones de gran trascendencia, fundamentalmente vinculada a la posibilidad de interrumpir la permanencia –según vías legales- y no volver a incidir y por lo tanto no repetir ingreso en prisión, ese es el reto, el gran reto de los profesionales".

Imágenes cedidas por el Centro Penitenciario de Teixeiro

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